07 de septiembre, 2010
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¿Quién triunfa hoy en el béisbol cubano?
En una sorprendente Gran Final, Villa Clara e Industriales han desatado las pasiones cubanas en la 49 Serie Nacional de Pelota. El pronóstico de Cubaprofunda.
Por Ariel Terrero  

Yo sé quién va a ganar esta noche. Me lo dice mi intuición de industrialista sanguíneo, después de mirar con apasionada objetividad la tormenta desatada en Cuba por Villa Clara e Industriales en la finalísima del Play Off de esta Serie Nacional de Béisbol.

Contra todos los pronósticos, el equipo de la capital se coló en la postemporada, venció sucesivamente a Sancti Spíritus y La Habana y se enfrentó con coraje al fuego naranja del centro de la Isla. Los villaclareños recorrieron su camino con paso demoledor y derrotaron a los capitalinos en los dos primeros juegos. Respiración contenida en la urbe habanera. Chango, por favor, no nos olvides. Somos buenos.

Los leones azules respondieron con vigor y apabullaron a sus contrincantes en los dos enfrentamientos posteriores, con nocao incluido. Pero los de Villa Clara no se deprimieron ni bajaron la cabeza ante un estadio Latinoamericano repleto de borda en borda; como cubanos de buena estirpe demostraron una vez más que sueñan muy en serio con ganar el campeonato después de 15 años sin llevarse el laurel a casa. En el quinto juego, mi tocayo Pestano sacó delante a su equipo con un batazo que silenció a las graderías.

La mesa quedó servida para los vaticinios. El manager de Villa Clara, Eduardo Martín, se atrevió a repetir ante las cámaras que el tope concluía el martes, en el sexto juego. Pero Industriales le hizo morder doblemente el polvo, como director y como Nostradamus; vino de abajo cuando ya un comentarista de la televisión decía que el juego parecía de color naranja y le estropeó la noche de ayer a la ciudad de Santa Clara: los villaclareños guardaron carteles y cervezas para hoy.

¿Quién vencerá esta noche? Difícil decirlo, pero tengo una idea.

Decididos a luchar cojonudamente –no cabe otra palabra- hasta el último out, ambos equipos han mostrado en esta ocasión una garra que ha sumido a los cubanos en una suerte de delirium trémens o delirium peloteruns. No es para menos. Muy pocas veces la gran final de una serie nacional de pelota ha llegado al séptimo encuentro. El público lo sabe. Corea. Baila. Ataca con letras de conga y de reguetón. Innova pancartas. Infla condones. Les ruge a los leones. Exprime naranjas. Goza de lo lindo.

Las emociones se disparan cuando un muchachito como Aledmis Díaz barre un rolling difícil en el campo corto como si del veterano Eduardo Paret se tratara –con mirada amenazante incluida al rival embasado en tercera-, Ariel Borrero se repone de costosos errores y demuestra con el bate su sangre de campeón, Leonys Martín se consagra como ladrón de bases, el joven Armando Rivero ocupa la lomita con una seguridad pasmosa, Tabares se aferra a su posición a pesar de veinte mil magulladuras y Alexander Malleta prueba con el madero su madera de impulsador en los momentos grandes. Stailer, Arleys, Carrillo, Yuniet Flores, Raiko Olivares, Andy Zamora… tremendo cóctel.

Santa Clara está casi paralizada desde ayer; la sangre solo corre por las venas en derredor del estadio Sandino. En La Habana ocurre otro tanto. Casi es un pecado salir vestido de otro color que no sea el azul. Un taxista baja del carro a un pasajero que se declara parcial de Villa Clara y en las empresas, los trabajadores se corren antes de tiempo -hacia el Latinoamericano la semana pasada, hacia los televisores, desde ayer.

El resto de Cuba mira expectante la reñida confrontación.

La pasión ha desbordado esta vez las fronteras. Un bloguero, Paquito el de La Habana, anunció en Facebook huelga de jugo de naranja hasta que ganara Industriales. Antagonistas de malas y foráneas pulgas se indignaron, pero no supieron qué hacer, como no sea censurarle a Paquito la libertad de expresión. Los de Villa Clara cocinaron una respuesta más inteligente y original: anunciaron una novedad culinaria en el Sandino: venta de bistec de león.

Broncas incluidas por una jugada mal cantada en el dramático quinto enfrentamiento y un inédito doble out en home, de todo ha habido en esta serie. Sobra material para construir el guión de una película infartante. Héctor Rodríguez, el curtido comentarista de televisión, perdió la voz justo cuando Industriales no creyó en el poderoso pitcheo rival y la arreó a batazos en el cuarto juego: ¿frustración, emoción o cuerdas vocales forzadas? Vaya usted a saber.

Como si supiera lo que se avecinaba, la televisión cubana se preparó esta vez y durante las transmisiones se lució con minientrevistas, crónicas, informaciones e imágenes de anteriores campeonatos nacionales e internacionales y hasta de las Grandes Ligas de Estados Unidos. Con creatividad, con brío, sin cortapisas.

Apoteósico. Definitivamente, yo sé por anticipado quiénes son los campeones de esta 49 Serie Nacional de Béisbol. Creo que ya lo dije.

(31 de marzo de 2010) (582 accesos)
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